Alimentación orgánica: Una prioridad
- Editorial

- 28 ene
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Durante las últimas décadas, las prácticas agrícolas intensivas han alterado drásticamente el paisaje global, provocando una degradación generalizada del suelo.
El uso excesivo de fertilizantes químicos y pesticidas, junto con la agricultura de monocultivo, no solo ha reducido la fertilidad del suelo, sino que también ha alterado las comunidades microbianas esenciales para su salud. Aunque estas prácticas inicialmente aumentaron los rendimientos, iniciaron un ciclo de rendimientos decrecientes, mayor dependencia en su utilización y un daño ambiental creciente. Los enfoques de agricultura sostenible, como la agricultura orgánica y regenerativa, han surgido como soluciones prometedoras a estos desafíos. Al priorizar la salud del suelo mediante la reducción de insumos químicos, la mejora de la biodiversidad microbiana y prácticas como la rotación de cultivos, la siembra de cobertura y el laboreo mínimo, estos métodos restauran la calidad de la fertilidad del suelo, producen productos ambientalmente sostenibles y ofrecen vías viables para abordar las crisis interconectadas de nutrición, degradación ambiental y seguridad alimentaria.
Agricultura Ecológica vs Regenerativa
Aunque ambas prácticas buscan aparentemente el mismo fin, nos encontramos sin embargo, con algunos puntos importantes a destacar por los diversos estudios y análisis:
La Agricultura Ecológica o Agricultura Orgánica, sigue un conjunto de normas estrictamente reguladas y certificadas, como la prohibición del uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos -a excepción de los regulados desde la UE ( 2018/848 sobre la producción ecológica), que permite el uso de ciertos pesticidas de origen natural o biológico.
La Agricultura Regenerativa, por el contrario, carece de un marco legislativo estandarizado, lo que otorga más flexibilidad a los agricultores y por tanto, las prácticas pueden variar según el contexto geográfico o empresarial.
La agricultura regenerativa aumenta el riesgo de lavado verde: empresas que utilizan el término con fines de marketing sin una aplicación significativa. La agricultura ecológica, por el contrario garantiza que bajo su sello, los alimentos son verdaderamente orgánicos, lo que significa que son más nutritivos que los alimentos convencionales, ya que contienen más vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrientes. También son menos propensos a contener residuos de pesticidas, que pueden ser dañinos para la salud.
Permacultura
El término se originó con David Holmgren en 1978, pero las prácticas de la permacultura se remontan mucho más atrás. La permacultura es un enfoque del diseño agrícola que se centra en el pensamiento de sistemas completos, así como en el uso o la simulación de patrones de la naturaleza. La agricultura convencional suele trabajar en contra de la naturaleza, en lugar de con ella.
La permacultura es un enfoque de diseño holístico que imita los ecosistemas naturales para crear entornos sostenibles, autosuficientes y productivos. En su esencia, la permacultura trabaja en armonía con la naturaleza. El objetivo principal es crear espacios de cultivo sostenibles que beneficien a los seres humanos y al medio ambiente.
La permacultura defiende también unos ideales que se pueden resumir a tres principios fundamentales:
Cuidado de la tierra. En otras palabras, ayudar a que todos los sistemas de vida continúen existiendo y multiplicándose.
Cuidado de las personas. Permitir que las personas tengan acceso a los recursos que necesitan para sobrevivir.
Parte justa. Solo debes tomar lo que necesitas y reinvertir cualquier excedente. Todo lo extra puede destinarse a ayudar a cumplir los otros dos principios fundamentales. Esto incluye devolver los productos de desecho al sistema para que puedan volverse útiles nuevamente.
Al igual que la agricultura orgánica, el sistema de permacultura, consigue equilibrar necesidades de producción de alimentos, con respeto al medio ambiente.
Hacia la alimentación autóctona, variada y ecológica.
La alimentación basada en certificación ecológica garantiza su procedencia y sistemas de cultivo que son tanto respetuosos con el medio ambiente, como con la salud humana.
Los alimentos ecológicos están libres de pesticidas y aditivos químicos, lo que contribuye a una alimentación más saludable. La certificación ecológica alimentaria garantiza que un producto ha sido cultivado y producido bajo prácticas que respetan el medio ambiente, la biodiversidad y la salud del consumidor.
Es importante señalar además que en las últimas décadas se está trabajando para devolver el protagonismo a cultivos tradicionales que han sido relegados por la agricultura moderna.
La recuperación de variedades de verduras y cereales es un esfuerzo que busca preservar la biodiversidad y la cultura alimentaria. Estos esfuerzos no solo ayudan a mantener la diversidad agrícola, sino que también contribuyen a la seguridad alimentaria y a la sostenibilidad de los sistemas alimentarios. Redescubrir sabores, texturas y tradiciones que formaron parte de la alimentación europea durante siglos y que pueden volver a ocupar un lugar relevante en la gastronomía actual.




